La Caridad Es De Todos Y Para Todos

Jornada De Sensibilización
Adviento y Navidad 2009

“Hacer visible el Don Recibido”


PRESENTACIÓN GENERAL DE LA JORNADA DE SENSIBILIZACIÓN
ADVIENTO Y NAVIDAD 2009
“Hacer visible el Don Recibido”

San Pablo, en su carta a los Romanos, escribe: “Por Jesucristo hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Rm 5, 2). En una nota, a pie de página, de este texto explica la Biblia de Jerusalén:

“La esperanza cristiana es la espera de los bienes escatológicos: la resurrección del cuerpo, la herencia de los santos, la vida eterna, la gloria, la visión de Dios, en una palabra, la salvación propia y de los demás… (La esperanza) se funda en Dios, en su amor, en su llamada, en su poder, en su veracidad y en su fidelidad en mantener sus promesas formuladas en las Escrituras, y en el Evangelio, y realizadas en la persona de Cristo. No puede, por lo mismo, fallar. Dirigida esencialmente hacia bienes invisibles, se apoya en la fe, y se nutre de la caridad, las otras dos virtudes teologales con las que mantiene estrecha unión. El espíritu Santo… es su fuente privilegiada, que la ilumina, la fortalece, le hace orar y realiza por ella la unidad del Cuerpo. Fundada en la justificación por la fe en Cristo, ofrece plena seguridad, consuelo, alegría, y ufanía; no se deja abatir por los sufrimientos del presente, que cuentan poco en comparación de la gloria prometida, sino que por el contrario los soporta con una “paciencia” que la purifica y la afianza.”

Uno de los elementos que caracterizan el tiempo litúrgico de adviento es, precisamente, la esperanza. Hasta tal punto es así que, durante las cuatro semanas que preceden a la Navidad, la Iglesia celebra algo así como el “sacramento” de la esperanza cristiana. La esperanza, de hecho, es componente esencial de la existencia cristiana, es distintivo de los creyentes en Jesucristo: ser cristiano y no tener esperanza son realidades que no pueden ir de la mano. Juntamente con la fe y la caridad, la esperanza impregna la vida de los verdaderos discípulos de Jesús: “Estas tres cosas permanecen: la fe, la esperanza y la caridad” (1Co 13, 13). Benedicto XVI enseña: “En la vida cristiana, la fe, la esperanza y la caridad van juntas. ¡Cuánto más auténtico y eficaz sería nuestro testimonio en el mundo de hoy…! Sin embargo, la esperanza se practica en la paciencia, en la humildad y en la confianza en Aquél que nos guía” (Discurso, 27.2.2006).

Entre tantas personas que, o bien carecen de esperanza porque pretenden, con impaciencia y desasosiego, que sus anhelos se satisfagan al instante, o bien ahogan la esperanza de los más desfavorecidos a causa de la injusticia o la indiferencia, los cristianos alzamos nuestra voz al “Dios de la esperanza” (Rm 15,13). “El adviento, volvemos al magisterio de Benedicto XVI, es el tiempo en el que los cristianos deben despertar en su corazón la esperanza de renovar el mundo, con la ayuda de Dios” (Angelus, 27.11. 2005). Solamente el Dios Padre de Jesucristo nos da esperanza y nos es dado en la esperanza; es el Dios que abre al hombre hacia el futuro. Y este “Dios de la esperanza” se nos ha manifestado, en el misterio de la Encarnación, en Jesucristo, de cuya resurrección gloriosa brota la esperanza cristiana: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva…”(1Pe 1, 3).

La esperanza cristiana es un don, un talento; estemos dispuestos a ello, no sólo con la palabra, sino también con la dulzura y el respeto, la hospitalidad y, sobre todo, con la capacidad de sufrir lo que sea a causa de la esperanza: “Dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara, sirva de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en Cristo. Pues más vale padecer por obrar el bien, si ésa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal” (1Pe 3, 15-17). De esta forma, la esperanza puesta en el Señor apuntala nuestra fidelidad a Él en medio de las pruebas y dificultades, por encima de situaciones adversas; nos lleva a manifestar nuestra solidaridad ante los más vulnerables y necesitados de nuestra comunidad.

Tiempo marcado por la austeridad y la sobriedad, el Adviento se nos presenta como un tiempo apropiado para “apostar por la caridad”, que “para la Iglesia…no es una especie de actividad asistencial social…sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación de irrenunciable de su propia esencia…La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero al mismo tiempo, la caritas – agapé supera los confines de la Iglesia” (S.S. Benedicto XVI, Carta encíclica “Dios es Amor”, Nº 25. )
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Será oportuno discernir, conforme a la realidad de nuestras comunidades, qué podemos hacer, durante Adviento y Navidad, a favor de los pobres que se encuentran a nuestro lado.

No olvidemos que a las formas de pobreza por todos conocidas (hambre, analfabetismo, falta de asistencia médica, falta de techo, etc.) hoy se añaden nuevas formas de pobreza que "afectan a menudo ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia de la droga, el abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la discriminación social...Se trata de continuar una tradición de caridad que ya ha tenido muchísimas manifestaciones en los dos milenios pasados, pero que hoy quizá requiere mayor creatividad. Es la hora de una nueva "imaginación de la caridad" que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno" (S.S. Juan Pablo II, Carta apostólica, “Novo Millennio Ineunte, N° 50.)

Con ésta jornada de Sensibilización, Cáritas entrega estos subsidios para las familias y los grupos Parroquiales, con la idea firme de que Cristo nos llama a ser mensajeros, testigos, apóstoles de la esperanza. En estos días y siempre. ¿Qué sería de una fe sin esperanza? San Pablo advierte: estaría “vacía” (cf. 1Co 15, 14ss).

La propuesta que hacemos para éste Adviento y Navidad, desde Cáritas Arquidiócesis de México, la describimos a continuación:

OBJETIVO GENERAL: Favorecer un clima de reflexión y oración en las familias y grupos Parroquiales, a la luz del Misterio de la Encarnación; que fortalezca la vivencia de la Esperanza Cristiana, en la hospitalidad y solidaridad con las personas más necesitadas que se encuentran en nuestro entorno.

VALORES GUÍA: La Esperanza cristiana, la hospitalidad y la solidaridad.

SUBSIDIOS:
a) Celebraciones Familiares.
Material dirigido a las familias, con un esquema sencillo semanal para cada domingo de adviento; la celebración de una posada; la celebración de Navidad y una vigilia de fin de año.

b) Grupos Parroquiales.
Cuatro sesiones de reflexión para jóvenes y adultos, en torno a los valores guía.

c) Triduo o novenario Guadalupano.
Material dirigido para las personas que rezar en las ermitas, rescatando los valores guía en el Hecho Guadalupano.
Con estos materiales, esperamos contribuir a la reflexión y el diálogo en pequeñas comunidades, que conduzcan a una mayor sensibilización y concientización eclesial sobre las realidades sociales de pobreza y exclusión; con la imperiosa necesidad de dar respuestas concretas basadas en el Evangelio.

Seamos pues, testigos de la esperanza. De una esperanza activa, es decir, de una esperanza repleta de ocupaciones y tareas durante la espera: vigilar, crecer en el amor, madurar en compromisos tantas veces formulados. “La esperanza de los cristianos se orienta al futuro, pero está siempre bien arraigada en un acontecimiento del pasado” (S.s. Benedicto XVI, Ángelus, 27.11.2005).

Equipo de Animación Parroquial

 

 

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